AEPMI (Asociación de Enfermos de Patologías Mitocondriales)

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Tipología de los trastornos mitocondriales

Las enfermedades mitocondriales son el resultado del fracaso en el funcionamiento de las mitocondrias, a su vez, partes constitutivas de las células del organismo, cuya función es la de generar la energía necesaria para mantener la vida y para el desarrollo y correcta función de los órganos y sistemas. Cuando fallan, se genera cada vez menos energía en el interior de la célula, produciendo lesión o muerte celular. Si este proceso se repite en todo el cuerpo, los sistemas completos comienzan a fallar y la vida de la persona que lo sufre está en grave riesgo. Esta enfermedad afecta principalmente a los niños, pero los brotes en adultos se están volviendo cada día más frecuente. Las enfermedades de las mitocondrias parecen ocasionar el mayor daño a las células del cerebro corazón, hígado, músculo, riñón, y a los sistemas endocrinos y respiratorios.

Síndromes más frecuentes

Típicamente, estos síndromes son heredados, ya sea en un patrón materno o en un así llamado patrón Mendeliano, y/o son esporádicos, es decir que ocurren sin ningún antecedente hereditario.

Síndrome Patrón Descripción
Materno Mendeliano Esporádico
KSS: síndrome de Kearns-Sayre No No Se caracteriza por su comienzo antes de los 20 años, PEO (Otalmoplejia Externa Progresiva) generalmente como el síntoma inicial y retinopatía pigmentaria, una pigmentación en la retina que puede afectar la visión, pero a menudo la deja intacta. Son síntomas comunes el bloqueo de la conducción cardiaca y ataxia. Menos típicos son el retraso o deterioro mental, maduración sexual atrasada y baja estatura. La enfermedad se presenta de forma esporádica, es decir que ocurre sin ningún antecedente hereditario. El déficit bioquímico suele afectar al complejo IV (citocromo c oxidasa) y prácticamente todos los casos presentan delecciones del mtADN.
Síndrome de Leigh No Encefalomiopatía necrosante subaguda (MILS = síndrome de Leigh con herencia materna). Se caracteriza por su comienzo durante la infancia. El síndrome de Leigh causa anormalidades cerebrales que pueden resultar en ataxia, convulsiones, visión y oído deteriorados, retrasos en el desarrollo y control alterado de la respiración. También ocasiona debilidad muscular, con dificultad al tragar, en el habla asi como en los movimientos de los ojos.
MDS No No síndrome de depleccion del ADN mitocóndrial. Se caracteriza por su comienzo durante la infancia. Este trastorno típicamente causa debilidad muscular y/o fallo hepático y, más raramente, anormalidades cerebrales. La debilidad, las dificultades de alimentación y los retrasos en el desarrollo son síntomas comunes; la PEO y las convulsiones son menos comunes.
MELAS No No Encefalomiopatía mitocondrial con acidosis láctica y episodios que simulan ictus. La enfermedad tiene una transmisión materna en la mayoría de los casos publicados. La edad de comienzo de la enfermedad es variable aunque la mayoría de los enfermos debutan antes de los 15 años, presentando cefaleas de carácter migrañoso, a las que se acompaña un cuadro deficitario cerebral que simula un infarto, generalmente en forma de ceguera cortical, hemianopsia o afasia. Al primer episodio de ictus se suceden otros, siendo la recuperación incompleta y llevando finalmente al enfermo a un importante deterioro neurológico. Pueden existir crisis comiciales. Los síntomas musculares suelen consistir en debilidad muscular e intolerancia al ejercicio, u oftalmoplejia. Otros síntomas comunes incluyen PEO, debilidad muscular generalizada, intolerancia al ejercicio, pérdida del oído, diabetes y baja estatura. En casi todos los enfermos se aprecian RRF en la biopsia muscular. La acidosis láctica es frecuente y en los estudios de TAC destaca la existencia de lesiones de aspecto isquémico (hipodensidades córtico-subcorticales), en distintos estadios evolutivos y que no corresponden a áreas vasculares precisas. No existe tratamiento eficaz para este trastorno. Más de la mitad de los pacientes presentan déficit de la cadena respiratoria mitocondrial, que casi siempre afecta al complejo I . La mayoría de los pacientes presentan mutaciones puntuales del mtADN que afectan al gen que codifica el ARN de transferencia para la leucina (tARNLeu).
MERRF No No Epilepsia mioclónica con fibras rojas rasgadas. Se caracteriza por comenzar tarde en la niñez a adolescencia. Los síntomas más prominentes son mioclonias (contracciones musculares), convulsiones, ataxia y debilidad muscular. La enfermedad también puede causar pérdida del oído y baja estatura. Se define por la asociación de epilepsia mioclónica y la aparición en la biopsia muscular de fibras RRF. Las primeras manifestaciones clínicas (casi siempre las mioclonías) suelen aparecer en la adolescencia y suelen asociarse a otros tipos de crisis comiciales, tales como atónicas o tónico-clónicas. El cuadro clínico global es variado, de forma que a las mioclonías se pueden unir, en distinta proporción, un síndrome cerebeloso, debilidad muscular con fatigabilidad excesiva, hipoventilación central, crisis generalizadas, demencia y otras. El que lleva a la muerte en pocos años, a otros con incapacidad funcional leve. La biopsia muscular muestra (por definición) RRF, pero son más frecuentes las fibras con déficits focales de COX. El láctico sérico suele estar elevado, sobre todo durante el ejercicio. El EEG puede mostrar un enlentecimiento difuso sobre el que emergen anomalías comiciales. En la TAC y RMN craneal se encuentran atrofia de cerebelo, tronco y hemisferios cerebrales. Los hallazgos bioquímicos descritos son variables, pero lo más frecuente es el déficit de complejo IV. La enfermedad se hereda de forma materna, siendo característica la gran variedad de síntomas presentes en la misma familia; los estudios genéticos demuestran en la mayoría de los casos una mutación puntual del gen que codifica el ARN transferente de la lisina (tARNLys).
MNGIE No No Encefalomiopatía neurogastrointestinal mitocóndrica. Inicio: usualmente antes de los 20 años de edad. Características: Este trastorno causa PEO, ptosis, debilidad en las extremidades y problemas gastrointestinales (digestivos) incluyendo diarrea crónica y dolores abdominales. Otro síntoma común es la neuropatía periférica (una disfunción de los nervios que puede llevar a reducción sensorial y debilidad muscular). Típicamente la RNM cerebral de estos enfermos muestra una importante afectación de la sustancia blanca (leucoencefalopatia).
NARP No No Neuropatía, ataxia y retinitis pigmentosa. Inicio: infancia a edad adulta. Características: NARP causa neuropatía (ver arriba), ataxia y retinitis pigmentosa (degeneración de la retina en el ojo, resultando en pérdida de la visión). También puede ocasionar retraso en el desarrollo, convulsiones y demencia.
Síndrome de Pearson No No Suele iniciarse en la infancia. Aparece de forma esporádica, es decir, este síndrome causa anemia severa y disfunción del páncreas. Los niños que sobreviven esta enfermedad usualmente pasan a desarrollar KSS.
PEO Oftalmoplegia externa progresiva. Usualmente, se inicia en la adolescencia o edad adulta temprana. La PEO es a menudo un síntoma de enfermedad mitocondrial, pero algunas veces se destaca como un síndrome determinado. A menudo está relacionado con intolerancia al ejercicio.

Miopatía

Los principales síntomas de la miopatía mitocondrial son debilidad muscular e intolerancia al ejercicio. Es importante recordar que la severidad de cualquiera de estos síntomas varía enormemente de una persona a otra, aun dentro de la misma familia.

La debilidad muscular es habitualmente mas frecuente en los músculos que controlan los movimientos de los ojos y los párpados y entonces se diagnostica de Miopatía Ocular.

También pueden ocasionar debilidad en otros músculos de la cara y el cuello, lo que puede llevar a problemas de pronunciación y dificultad al tragar. En estos casos, pueden ser útiles la terapia del habla, logopedia o los cambios en la dieta con comidas más fáciles de tragar. Algunas veces las personas con miopatías mitocondriales experimentan pérdida de la fuerza muscular en los brazos o las piernas y pueden necesitar aparatos ortopédicos o sillas de ruedas para movilizarse.

La intolerancia al ejercicio, se refiere a sensaciones extraordinarias de agotamiento como resultado de un esfuerzo físico. El grado de intolerancia al ejercicio varía enormemente entre individuos. Algunas personas pueden tener problemas solamente con actividades atléticas como correr, mientras que otras pueden experimentar problemas con actividades cotidianas como caminar o levantar un peso de un kilo.

A veces, la intolerancia al ejercicio se puede acompañar de calambres musculares dolorosos en los músculos que han realizado un esfuerzo fisico. Ocurren cuando alguien con intolerancia al ejercicio "se excede" y pueden aparecer durante el ejercicio, o varias horas más tarde.

Encefalomiopatía

Una encefalomiopatía mitocondrial típicamente incluye algunos de los síntomas de miopatía mencionados arriba, más uno o más síntomas neurológicos y de otros organos. De nuevo, estos síntomas demuestran una gran variabilidad individual, tanto con relación a su tipo como a su severidad.

Algunos de los síntomas comunes de una encefalopatía mitocondrial son las jaquecas tipo migrañas, convulsiones, pérdida auditiva y con frecuencia ataxia. En por lo menos un síndrome, las jaquecas y convulsiones se presentan acompañadas de apoplejía (interrupción del suministro de sangre a una zona del cerebro).

Afortunadamente, existen buenos tratamientos para algunas de estas condiciones. Las pérdidas auditivas pueden manejarse utilizando aparatos para sordos y formas alternativas de comunicación. A menudo, las jaquecas pueden aliviarse con medicamentos y las convulsiones pueden prevenirse con drogas utilizadas para la epilepsia (fármacos antiepilépticos). Actualmente existen varias drogas que se están investigando para el tratamiento de apoplejías.

Para la ataxia, o problema de equilibrio y coordinación, se pueden tratar con terapia física y ocupacional así como aparatos para mantener la postura. En los casos más graves se acude al uso de silla de ruedas.

Además de afectar la musculatura del ojo, una encefalomiopatía mitocondrial, puede afectar el ojo en sí y partes del cerebro involucradas en la visión (Por ejemplo, las cataratas o lesiones cerebrales focales).

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